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REPENSAR LA COMUNICACIÓN POLÍTICA: DEL VOTO AL BIENESTAR

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.

Por Iveth Serna


Comunicación y política son dos palabras muy comunes en el habla cotidiana, sin embargo, teóricamente, son conceptos que, por su complejidad lingüística, se mantienen en un constante estado de construcción.


La lógica nos llevaría a pensar que cuando dos conceptos tan sólidos se unen para formar una nueva área de conocimiento, el reto epistemológico aumenta, sin embargo, en el caso de la llamada comunicación política parece haber ocurrido lo contrario.


El nacimiento de esta correlación conceptual se remonta al periodo de la Gran Guerra (Primera y Segunda Guerra Mundial) con la consolidación de los sistemas informativos. Los políticos partidistas vieron en la comunicación y la prensa de masas una oportunidad para el adoctrinamiento mediante la difusión de propaganda, mientras que los medios de información tradicionales encontraron en la alianza político-gubernamental un negocio redituable que, además de dejarles beneficios económicos, también les daba acceso a ciertos privilegios.


Esta relación comunicación-política llamó la atención de científicos sociales como Lazarsfel y Lasswell, que llevaron a cabo los primeros estudios formales de comunicación de masas y que tenían su campo de estudio en los contextos electorales de las décadas de los 40's y 50's del siglo pasado. Se crearon herramientas metodológicas cada vez más complejas, como el análisis de contenido, para tratar de determinar la influencia que la propaganda transmitida a través de los sistemas informativos tenían sobre la intención del voto de la audiencia.


La comunicación política nace, entonces, como una práctica vertical y mediatizada de transmisión de información electoral de los políticos partidistas a los votantes y bajo esta lógica se ha desarrollado los últimos 80 años, el objetivo; encontrar la manera de utilizar mejor a los medios de difusión masivos para conseguir el triunfo en las urnas.


El poder electoral que estos estudios ayudaron, y ayudan, a dar a los sistemas informativos, en especial a la televisión y ahora a las redes sociodigitales, encontraron muy poca resistencia, sin embargo, teorías como la de usos y gratificaciones o la del deslizamiento, concebían a las audiencias como algo activo, es decir, como sujetos que llevaban a cabo una selección de medios y contenidos de acuerdo con sus necesidades y, posteriormente, la usan para un objetivo determinado, en este sentido Lang y Lang reconocieron que “hay algo en la forma en que ha sido abordado el problema que puede oscurecer algunas de las modalidades con las que los mass media son eficaces”.


Sería en 1966, Eulau, Eldersveld y Janowitz, arriesgaron la primera definición de comunicación política, a la que identificaron como “el proceso interviniente, junto con el liderazgo político y los grupos organizados, en la transmisión y movilización de la influencia política entre las instituciones formales de gobierno, por una parte y el comportamiento electoral por otra”.


El impacto de este nuevo campo de estudio fue considerado de “utilidad” para los políticos partidistas, por lo que en 1973 la Asociación Internacional de Comunicación abrió un área especializada en comunicación política, cuya principal línea de estudio era la relación entre el poder político y los medios masivos de información. Fue hasta 1990 cuando se comenzaron a incluir otros conceptos como ideología y comunicación de gobierno, así como nuevos actores como los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales, las empresas y los periodistas.


Entender la comunicación política como un modelo de flujo de información vertical, en el que la difusión de información política partidista a través de los sistemas de información masivos tiene por objetivo de moldear la opinión pública e incitar un triunfo electoral, es un problema conceptual de origen que perjudica a la ciudadanía y la aspiración democrática. La disciplina nació corrompida.


Por un lado, la comunicación es una acción de flujo horizontal de intercambio de significados para poner en común lo que interesa e importa a la comunidad (la política) y construir con ello un capital social que nos lleve a lograr mejores niveles de bienestar. Esta comunicación puede darse de forma interpersonal o bien, a través de los sistemas de información masivos, siempre y cuando elementos narrativos como el comentario sin argumento, la editorialización, la musicalización, los intereses de los medios de información o de los periodistas, no interfieran, modifiquen o manipulen la forma en que la comunidad percibe, recibe y utiliza un mensaje.


Esto implica, también, un cambio estructural al interior de los equipos de comunicación social, ya que el error originario de la comunicación política ha fomentado prácticas comunicativas centralistas y mediatizadas, en la que lo importante son los medios y no el ciudadano. Hacer comunicación de boletín para lograr titulares de prensa, centrada en la figura de un solo hombre o mujer, invisibilizando a sus equipos y menospreciando a la ciudadanía, tiene efectos perversos contrarios a la democratización de las instituciones y en la verdadera participación ciudadana.


Por tanto, el monopolio del concepto de comunicación política debe arrancarse del poder político partidista y ser entregado a los ciudadanos y a las comunidades. Es urgente iniciar una discusión de fondo sobre lo que debe significar una verdadera comunicación política y cuál debería ser el objeto de estudio de esta disciplina, pasar del protagonismo del político partidista a la acción ciudadana, volver a la comunicación humana y dejar de mediatizarla, que su objetivo no sea el triunfo electoral, sino la discusión de los asuntos comunitarios y la construcción de capital social para lograr el bienestar.

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Iveth Serna publica todos los sábados en este medio.


Periodista, maestranda en comunicación organizacional y diplomada en Marketing Digital.

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