top of page

MIGRACIÓN Y LA LUCHA POR LOS MICROESPACIOS SOCIALES Y DIGITALES

Actualizado: 23 abr 2021

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.


El habitus es la sociedad inscrita

en el cuerpo, en el individuo biológico

Pierre Bourdieu


Por José Luis Flores Torres


El acto de migrar involucra la movilización humana de manera temporal o permanente. Es ausencia y presencia al mismo tiempo, espacio simbólico que se abandona para incursionar en uno nuevo. La migración entonces, implica el desarrollo de conflictos a distintos niveles y escenarios. Así la realidad social se convierte en un entorno en donde el migrante se esfuerza por ser, en un territorio ajeno. Y todo esto se complica, si durante el proceso de adaptación, el migrante recurre a las comunidades virtuales para establecer contactos con pares con los que comparte tal condición.


De esta manera el advenimiento del mundo digital trajo consigo el surgimiento de fenómenos nuevos, y el replanteamiento de otros, que, aunque no son nuevos, como la migración, cobran nuevas características ante el surgimiento de lo digital, en donde lo virtual (y lo relativo del “ser” en las redes sociodigitales) y los distintos modelos de comunidad también tendrían que generar diversas maneras de concebir a la persona humana.


En el centro de la discusión, parece estar no solo el individuo, sino las acciones que lo acompañan. Tales actos habrán de definir de alguna manera al ser humano en su relación consigo y con los demás. Esto es, la acción nos revela ante el conglomerado, sobre todo si partimos de la paradójica dinámica que le da sentido a la existencia humana: la conciencia del “yo” y del “otro”. Tal relación es por naturaleza dinámica y relativa, ya que, en sí mismo, el “yo” deviene en un “otro” que, algunas veces se sitúa en el entorno virtual en una suerte de identidad desplazada que transita entre los espacios on y offline.


Migrar (del yo al otro) entonces se convierte en parte constitutiva y fundamental de lo humano: media las relaciones interpersonales, posibilita la construcción de comunidades con lenguaje y cultura propia que al tiempo que crea pautas de identidad con los semejantes, establece formas de diferenciación con otras comunidades.


En tal sentido, entender al hombre desde perspectivas sustancialistas resulta hoy en día insostenible señala Pierre Bourdieu ya que los sujetos son en realidad agentes actuantes y conscientes dotados de un sentido práctico, sistema adquirido de preferencias, de principios, de visión y de división de estructuras cognitivas duraderas.


Esto es, al parecer el modelo marxista de conflicto social nos permite vislumbrar la realidad a partir de las múltiples disputas que la componen, no obstante, Bourdieu entiende estas luchas de manera distinta enmarcadas todas ellas en lo que nombra espacio social en el cual, los seres aparentes, directamente visibles, trátese de individuos o de grupos, que existen y subsisten en y por la diferencia, es decir en tanto que ocupan posiciones relativas en un espacio de relaciones que, aunque invisible y siempre difícil de manifestar empíricamente, es la realidad más real y el principio de los comportamientos de los individuos y de los grupos.


En ese contexto, el modelo marxista de entender la dialéctica social encuadrándola en una lucha de clases, parece hoy en día limitado para concebir la lógica de un mundo actual en donde las disputas, de acuerdo a Bourdieu, son mucho más sutiles y se presentan en la vida cotidiana, la mayoría de las veces al margen del entorno laboral. Incluso autores como Michel Foucault, señalan que el control social está lleno de matices ( ver: CONTRA EL ESTADO CAPITALISTA O LA NECESIDAD DE UN NUEVO PACTO SOCIAL (wixsite.com) ) y en muchas ocasiones, tal dominación es más parecida a la seducción que al ejercicio violento y directo de la autoridad.


En realidad, el conflicto para Bourdieu, es la diferenciación social, que puede ser generadora de antagonismos individuales y, a veces, de enfrentamientos colectivos entre los agentes situados en posiciones diferentes dentro del espacio social.


Para entender la dinámica del espacio social, Bourdieu lo ejemplifica describiendo el caso de la constitución del campo académico como factor que asegura la reproducción social ya que, según el sociólogo francés, el campo de lo académico, resulta fundamental pues sus acciones tienden a reproducir este orden sin saberlo, ni quererlo. Es decir, el campo académico es al mismo tiempo estratégico para la reproducción social y espacio de conflicto entre el recién llegado al campo, que trata de romper los cerrojos del derecho de entrada y el dominante que trata de defender su monopolio y de excluir a la competencia.


Así, para tener cabida en determinado campo se hace imprescindible el desarrollo del habitus, el cual es entendido por Bourdieu como el conocimiento y reconocimiento de las leyes inmanentes al juego, de lo que está en juego, etcétera. Dicho habitus, entonces, estaría conformado por diferentes formas de capital como el cultural, el social, el económico, el de conocimientos, el simbólico, el político, entre otros.


Ahora bien, en el análisis de la migración hoy en día, se debe entender como un fenómeno que se genera a partir de la constitución de micro espacios sociales (físicos y virtuales), generados por grupos sociales migrantes que llegan (casi siempre) a una gran urbe que los recibe. Estos grupos migrantes (tal como lo hacen los nuevos científicos que buscan ganarse su acceso al campo académico) luchan entonces por existir, tener cabida y legitimarse (ante los demás y ante ellos mismos) en un nuevo entorno territorial.


Como consecuencia, estos contextos en donde se presenta la migración, parecen transformarse en espacios o micro espacios sociales, en donde se dirimen conflictos en torno la circulación de capital (simbólico, cultural, político, social, etc.).


Conseguir harina para cocinar arepas resultará entonces simbólicamente valioso para la comunidad sudamericana que se ha instalado en México. La apropiación simbólica de espacios para reunirse físicamente y constituirse como grupo también resultará significativo para los grupos migrantes, pues tales espacios se habrán de trasvestir de manera simbólica y episódica para convertirlos en una suerte de alegoría de la tierra de origen.


De igual forma resulta vital el uso de entornos en las redes sociodigitales en donde la comunidad migrante buscará constituirse de manera virtual. Así, para “ser” en Internet estos migrantes requieren del uso de la tecnología con las que crean redes (digitales) de colaboración en donde resultará fundamental el intercambio de capital social, el cual es definido por Bourdieu como el agregado de los recursos reales o potenciales que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento o reconocimiento mutuo. Tales redes, tienen un carácter solidario y buscan consolidarse como redes de ayuda y confianza, y que pueden ser de vínculo (para establecer relaciones entre pares que se encuentran diseminados en un entorno geográfico) o puente (para generar contacto con miembros de otras colectividades).


Entonces, lo vital para estos grupos, no solo es la participación en el grupo formado por migrantes, sino su constitución como comunidad en red y las interacciones que ahí se forjan y las formas de relación solidarias que podrían construirse, para la generación de capital social en red. Ante ello ser migrante hoy en día también implica la colaboración y el diálogo comunitario (en el mundo on y offline) para significarse como grupo en el entorno real y virtual, legitimándose, mostrándose como tal en la lucha por ser, sin dejar de ser migrante proveniente de un contexto geográfico (y simbólico) distinto.


De esta manera, las comunidades virtuales que agrupan a migrantes, serían una suerte de micro espacios sociales (en donde tienen cabida conflictos tanto globales como locales), escenario de disputas para constituirse como colectividad. Así parece ser que la misión del mundo digital hoy en día es entenderlo como espacio social y como espacio de conflicto, para pasar del uso de la tecnología, solo para la evasión y el entretenimiento, y transformar Internet en una herramienta dinámica, que sirva como escenario para la construcción de acciones tendientes a la construcción del bienestar.

_________________________________________________________________________

José Luis Flores publica todos los martes en este medio.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Doctorante en Investigación de la Comunicación por la Universidad Anáhuac México. Académico en la Facultad de Comunicación en la Universidad Anáhuac México.


25 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page