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LAS FUNCIONES DE LAS INSTITUCIONES

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.

Por Eduardo Carrasco


En el surgimiento de las ciencias sociales los referentes teóricos fueron incorporados de otras ciencias, tal es el caso del añejo paradigma funcionalista que retoma la lógica organicista, especialmente de la biología, para proponer por analogía, que así como los organismos de las células tienen una “función”, en la sociedad, las instituciones tienen la propia.


En este sentido se referían a modelos más o menos universales, como el gobierno, la religión y la educación entre otras; posteriormente se incluyen los medios de comunicación. Más que institutos particulares de tal o cual modelo de gobierno, hacen referencia a los entramados organizativos de las sociedades.


Sin embargo, la organización de tal o cual gobierno identifica el desempeño de las dependencias gubernamentales con la comprensión de las ciencias sociales, asumiendo que las dependencias de gobierno son indispensables, siendo que obedecen al modelo organizacional de tal o cual gobierno.


Por ejemplo, reconocemos desde luego que la seguridad es necesaria para la viabilidad y salvaguarda de una comunidad, sin embargo la organización que algún gobierno establezca es cosa aparte.


En este sentido, la administración pública se puede organizar de diferente forma en diferente gobierno, aunque también se apela a las “mejores prácticas”, con indicadores cuantitativos inscritos en una lógica de resultados para el desarrollo.


En comentarios anteriores hemos mencionado la diferencia entre desarrollo y bienestar, especialmente en lo concerniente a macroindicadores como el producto interno bruto, que si bien puede presentar el estado macroeconómico de un país o región, no refleja la distribución real de la riqueza.


Así pues, hay algunas dependencias gubernamentales que se asumen como indispensables, inscritas en la comprensión de las mejores prácticas para el desarrollo, y que sin embargo significan duplicidad de funciones, además de contrariar el auténtico bienestar de la población a la que dicen servir.


A partir de la adhesión de México al bloque económico de América del Norte, se imitaron las prácticas políticas y económicas del vecino del norte, generando dependencias gubernamentales que daban brillo, aunque su aporte duplicaba la labor de otras dependencias y aumentaba el gasto público en burocracia.


Recientemente han surgido voces defensoras del entramado burocrático de los gobiernos de las últimas décadas, presentando justificaciones que simplemente apelan al mantenimiento del estado de las cosas heredado por el mismo sistema que el actual gobierno busca transformar.


Uno de esos debates tiene que ver con la vigencia o no del Instituto Nacional de Transparencia, originalmente llamado Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), y que “es el Organismo Público Autónomo encargado de facilitar y garantizar el acceso de las personas a la información pública y el acceso y protección de los datos personales, promover la cultura de la transparencia en la gestión pública y la rendición de cuentas del gobierno a la sociedad” como se expresa en su sitio web.


La duplicidad burocrática y presupuestal se presenta con la Secretaría de la Función Pública, siendo la dependencia del Poder Ejecutivo Federal, que “vigila que los servidores públicos federales se apeguen a la legalidad durante el ejercicio de sus funciones, sanciona a los que no lo hacen así; promueve el cumplimiento de los procesos de control y fiscalización del gobierno federal, de disposiciones legales en diversas materias, dirige y determina la política de compras públicas de la Federación, coordina y realiza auditorías sobre el gasto de recursos federales, coordina procesos de desarrollo administrativo, gobierno digital, opera y encabeza el Servicio Profesional de Carrera, coordina la labor de los órganos internos de control en cada dependencia del gobierno federal y evalúa la gestión de las entidades, también a nivel federal” como lo señala en su propio sitio web.


Por otra parte, en el contexto, la auditoría superior de la federación presentó falsas irregularidades en la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto, señaló incorrectamente un gasto cercano al 300% de lo que en realidad ha significado la cancelación de esa obra.


En este sentido, vale recordar que algunos de los funcionalistas, además de proponer las funciones de las instituciones, también indicaron algunas disfunciones; es decir, aquellas contrariedades de las instituciones que en lugar de contribuir al bienestar de la comunidad, podrían atentar contra el bienestar de la misma comunidad.


Los estudios centrados en los efectos de los medios de comunicación, reconocieron las funciones de informar, educar y entretener, mientras que Paul Lazarsfeld y Robert Merton señalaron la disfunción narcotizante de los medios de comunicación, que hace del auditorio mero espectador, sin tomar parte activa en los asuntos de interés público.


¿Habrá acaso alguna disfunción en las instituciones y la burocracia del viejo régimen?

 

Eduardo Carrasco Gómez publica todos los jueves en este medio.


Eduardo A. Carrasco Gómez, teólogo y comunicólogo, profesor invitado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

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