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LA COVID-19 Y EL ESPECTÁCULO DE LA MUERTE

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.


Por José Luis Flores Torres


Para Jacques Derrida, la deconstrucción propone que toda escritura es una construcción intencional, no la representación de la realidad. Hoy los medios de comunicación tradicionales, y mucho de lo que se publica en Internet, parecen poner en el centro de su discurso, no un texto, sino una intención. El relato informativo, parece ser solo pretexto que reviste y enfatiza lo que está ausente, pero que llega a intuirse.


Hoy, en tiempos de pandemia, cuando es precisa la información confiable, el dato relevante, el encuadre ético, aparecen en pantalla escenas dolorosas de familias sufriendo ante los enfermos recién fallecidos a causa de la Covid-19. La muerte por televisión en el noticiero estrella de Imagen Noticias, en horario estelar y al alcance de todos, sin restricción. La escena es violenta e hiperreal y deviene en relato tétrico investido de intenciones, que no se dicen, pero se advierten con claridad. La misión es dejar claro que la estrategia gubernamental frente a la pandemia ha sido un fracaso.


Siguiendo a Derrida, la ausencia marca la naturaleza de un texto del mismo modo que su presencia. Lo que llamamos realidad es una selección que deja fuera ciertos aspectos y elementos, su forma es discursiva y no sólo produce presencia de lo que incluye sino ausencias de lo que excluye: huellas, suplementos, diseminaciones.


En tiempos donde se hace precisa la labor informativa de los medios, se lucra con el dolor, y el medio se convierte en ente político en la arena de lo público. Las historias de muerte, son entonces tan solo discurso panfletario, en donde representar la realidad pasa a segundo término. La verdadera intención entonces, no es colocar estas imágenes en su real contexto, sino construir otro, de carácter político, estridente, tétrico, pero seductor. La imagen entonces es signo que ha sido despojado de su significado.


Para Gilles Lipovetsky, el lenguaje se hace eco de la seducción. Desaparecidos los sordos, los ciegos, los lisiados, surge la edad de los que oyen mal, de los no-videntes, de los minusválidos; los viejos se han convertido en personas de la tercera o cuarta edad, las chachas en empleadas del hogar, los proletarios en interlocutores sociales.


Tiempo de eufemismos y de corrección política a conveniencia. La palabra despojada de su significado, dulcificada, pero que dice sin decir. Es verbo que solo disemina pistas de una realidad insinuada en el que los ciegos, terminan siendo en efecto ciegos. Es palabra que deviene en suave insinuación y que entra en competencia con la violencia de la imagen hiperreal. Se trata, según Jean Baudrillard, de una comunicación en éxtasis que importa por su cantidad y el contenido seduce porque aquí no cuenta tanto el fondo, sino la emoción que genera.


Presenciar la muerte desde la comodidad del sillón resulta tétrico. El doloroso trance de un joven que pierde la vida en el piso de su casa por coronavirus, es presentado sin pudor por Ciro Gómez Leyva en Imagen Noticias, y en YouTube, se reconoce que este contenido es ofensivo. Tiempo de simulación en donde la restricción es en realidad una seductora invitación a presenciar el doloroso espectáculo.


El eufemismo en pleno, que es corrección política y que compite con la imagen hiperreal, ambos despojados de significado y de contexto. Discurso en donde lo único que queda claro es la intención, que es la que permea la estructura del mensaje. El empeño esta puesto en evidenciar el fracaso de la estrategia gubernamental de combate a la pandemia de Covid-19 y si es posible, la destitución de su cabeza más visible, el epidemiólogo Hugo López Gatell. La demanda, por más válida que parezca, fracasa pues se ve envilecida por los escatológicos recursos que utiliza para difundirla.


Esto es, según Derrida, lo relevante en la mentira no es nunca su contenido, sino la intencionalidad del que miente. La sutil frontera que divide lo real de lo hiperreal, no es irrelevante en este caso, cuando el escenario es el ámbito del periodismo, en donde la narrativa posmoderna tendría que estar al servicio de la verdad y no del simulacro, en donde, como señala Baudrillard la calidez seductora, la pasión de un mundo encantado es sustituida por el éxtasis de las imágenes y por la pornografía de la información. ​

 

José Luis Flores publica todos los martes en este medio.


Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Doctorante en Investigación de la Comunicación por la Universidad Anáhuac México. Académico en la Facultad de Comunicación en la Universidad Anáhuac México.

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