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LA COMUNICACIÓN Y EL CAPITAL SOCIAL

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.


José Luis Flores Torres


Señalar que la comunicación es una de las bases fundamentales que guía los esfuerzos de los sistemas democráticos contemporáneos resulta hoy en día un lugar común. Se llega a pensar incluso que es un ejercicio democrático el solo hecho de que dos actores políticos de tendencias distintas compitan en las redes sociales, no para exponer mejores argumentos sino para ofender y ridiculizar al oponente.


Tal escenario tendría que llevarnos de alguna manera a reflexionar si más bien lo que sucede es que hemos heredado prácticas discursivas en extremo autoritarias que relegan al acto comunicativo despojándolo de su poder para significarse como una guía de acción que pueda ser un factor para que las personas mejoren sus estándares de vida.


El capital social es un concepto que desde la década de los ochenta ha cobrado relevancia en el ámbito académico, debido a que en él están presentes elementos como: la confianza, las formas de relación social, la cohesión, las normas, el sentido de pertenencia, la participación y la posibilidad de reflexionar y actuar más allá del ámbito personal.


Pero cómo entender el concepto del capital social desde el ámbito de la comunicación. Una perspectiva clásica de este concepto lo proporciona Pierre Bourdieu que lo define como el agregado de los recursos reales o potenciales que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento o reconocimiento mutuo.


Esta manera de entender al capital social nos permite distinguir por lo menos tres dimensiones relevantes en las que podemos suponer que ante todo este tipo de capital involucra actos de comunicación que se estarían gestando a diversos niveles.

Una primera dimensión permite vincular al capital social con la forma de organización social en red. Tal forma de organización involucra contactos, reconocimiento de jerarquías, acuerdos, un lenguaje compartido y sobre todo la circulación de información, condición fundamental para que funcione dicha red.


Una segunda dimensión establece la relación entre capital social y sentido de comunidad en donde tienen cabida tanto la participación de ciudadanos independientes como de asociaciones, organizaciones, grupos cívicos e incluso el gobierno y los medios masivos de comunicación.


Por último, podemos señalar la dimensión de la identidad en donde las formas de interacción estarían generando relaciones de confianza en donde hay un proceso de reconocimiento del otro como alguien ajeno y próximo al mismo tiempo.


En otras palabras, tendríamos que considerar que en un entorno verdaderamente democrático deberíamos repensar el acto comunicativo restituyéndole su capacidad para generar la acción que signifique guía confiable para los ciudadanos y en donde la comunicación se pueda considerar como un conjunto de relaciones sociales, con altos niveles de apoyo entre ciudadanos que se asumen a sí mismos como pares y en donde existen las suficientes relaciones de confianza, tales que proporcionan la generación de diferentes formas de interacción capaces de forjar un sentido de comunidad.

 

El maestro José Luis Flores publica todos los martes en este medio.


Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Doctorante en Investigación de la Comunicación por la Universidad Anáhuac México. Académico en la Facultad de Comunicación en la Universidad Anáhuac México.

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