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LA CIENCIA A DEBATE: COMUNICACIÓN EFICAZ

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.

Por Eduardo Carrasco Gómez


La comunicación efectiva de la ciencia enfrenta retos acentuados, especialmente con el anuncio de Rusia, y más recientemente de Cuba; además de calentarse la antigua guerra fría surgen legítimas preguntas sobre el método científico para enfrentar la pandemia.

Vale la pena recordar que múltiples personas que reflexionan sobre cómo es que la humanidad puede conocer la realidad, señalan desde hace tiempo que no hay una sola manera más o menos confiable de conocer la complejísima y dinámica realidad.

La historia de la ciencia, plasmada en las Revoluciones científicas (1985) de T. S. Kuhn, propone que el mundo que la humanidad ha creado se basa en el cúmulo de hallazgos previos no lineales.

A su vez, Karl Popper, que reflexiona desde la filosofía en el sendero de la epistemología, plantea la pregunta del cómo es posible el conocimiento, sugiriendo y criticando el papel protagónico del productivo empirismo.

Desde América Latina, el desaparecido Mario Bunge analiza el cómo tradicional del conocimiento; aunque más recientemente Mauricio Beuchot plantea superar el univocismo y el equivocismo del saber por la vía analógica, cuestionando las certezas del mismo método sobre el saber.

Por su parte, Carlos Maldonado desde el pensamiento complejo, reconoce la variabilidad, la no-linealidad y el principio de incertidumbre, entre otras características, como alternativas al conocimiento científico lineal; además de reflexionar sobre las implicaciones políticas de la complejidad.

La decolonialidad epistemológica enfatiza la histórica crítica al influjo de la ideología en la ciencia, que en México y buena parte del mundo, se identifica con la comunidad de tecnócratas y sus macro-indicadores, que fue calificada recientemente como ciencia neoliberal.

Cómo aceptar o rechazar una propuesta de cura o tratamiento para la inédita pandemia, cuando la misma comunidad de especialistas reconoce como una característica de la ciencia el inevitable proceso de ensayo y error; todo esto sin incluir los saberes tradicionales de las comunidades originarias.

El grado de incertidumbre es metodológica y científicamente legítimo, implica procesos de preguntas y nuevas preguntas, a pesar de que la comunidad internacional anhela respuestas concretas.

El estado del arte en cuanto a la inédita pandemia, se actualiza a una velocidad difícil de asimilar por la comunidad de las ciencias médicas, los referentes conocidos no bastan, lo que implica un mayor esfuerzo para quienes somos ajenos a esta área del saber, aunque haya demasiados políticos que no se dan por enterados.

Uno de los grandes desafíos de la comunicación social en el proceso de encontrar la cura para la Covid-19, plantea la necesidad de comunicar también dichos procesos, especialmente a personas que por múltiples causas históricas y estructurales no cuenta con herramientas para la reflexión científica.

Más que promover causas partidistas, la gente de a pie demanda un mínimo de información clara y confiable, comunicación efectiva, acerca de los complejos procesos científicos, incluyendo los ensayos y los errores, sin calificaciones ni descalificaciones ideologizadas.

Acaso por esto y retomando la experiencia del “periodismo ciudadano” algunas áreas del saber se proponen la “ciencia ciudadana” como una alternativa para incorporar a comunidades en proyectos de investigación científica; sin embargo no todos los proyectos de periodismo ciudadano han dado los mejores frutos.

Si bien estos proyectos tienen objetivos nobles, al menos en los casos del periodismo ciudadano se han evidenciado muy desafortunados resultados, especialmente en las redes sociodigitales, donde hay más calificativos que información.

Además de las noticias falsas, que vulneran y ponen en riesgo a la población mundial, incluyendo a la mexicana, la importancia de la comunicación eficaz, clara, oportuna, relevante y pertinente, se evidencia ante la inevitable incertidumbre causada por la pandemia que reiteramos es inédita.

 

Eduardo Carrasco Gómez publica todos los jueves en este medio.


Eduardo Carrasco Gómez es teólogo y licenciado en comunicación, profesor invitado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.


Foto: Hacia una comunicación eficaz de la ciencia.

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