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INTERNET, PRIVACIDAD Y MARKETING PERSONALIZADO

¿Has tenido la sensación de que después de tener una conversación informal con alguna persona, al poco tiempo, te das cuenta de que a tu teléfono inteligente o a tu computadora personal, llega publicidad de algún producto o servicio relacionado con aquello que conversabas? Esto es, te quedas con la idea de que tu conversación no solamente ha sido registrada por tu aparato, sino que tal información ha sido registrada por alguna persona o empresa que se encarga de transformar tales datos en mensajes publicitarios referentes a cosas que, supone la plataforma tecnológica, son muy necesarias para ti.


Dicho en otras palabras, es un hecho que un número importante de ciudadanos tienen la percepción de que, por medio del micrófono y/o la cámara de video de nuestros aparatos digitales somos espiados. Realidad o leyenda urbana, muchos aseguran haber pasado por alguna experiencia en la que sus conversaciones cotidianas se traducen en ofertas publicitarias que llegan por medio de mensaje al Smartphone o bien se reflejan en publicidad que ven en sus pantallas.


De entrada, lo que podemos señalar, es que una manera de entender a Internet y a empresas como Google, es percibiéndolas claramente como empresas de publicidad, que buscan construir formas de conectividad entre anunciantes y consumidores, usando para esto, toda la información registrada de sus usuarios, para así poder generar formas de marketing personalizado.


Y es que redes sociodigitales como Facebook, son en realidad empresas que han desarrollado un modelo de negocios basado en recoger y monetizar datos. Así, pasando de la privacidad a la que las personas tenemos derecho, las plataformas recopilan la información personal y la actividad de sus usuarios y la analizan mediante inteligencia artificial y a partir de tal información vinculada, intentan predecir lo que nos gusta o lo que detestamos, creando nuestro perfil personal, todo lo cual vemos reflejado en anuncios comerciales y propagandísticos que circulan por nuestra pantalla, a la medida de cada uno de nosotros.


Por eso, por ejemplo, cuando compramos en línea, algún boleto para viajar a algún destino turístico, muy pronto nos empezarán a inundar con publicidad de hoteles y restaurantes propios del lugar que habremos de visitar. Tal experiencia no pasa desapercibida por el común de las personas que han llegado a normalizar e incluso a sacar provecho de esta forma de vulneración de nuestras rutinas cotidianas. Pero, en el fondo sabemos que esta es la lógica del modelo publicitario de ese gran negocio que es Internet, en donde la supercarretera de la información está construida, en gran sentido con nuestros datos.


Tener entonces la sensación de ser espiados, parte en muchos sentidos de la desconfianza que un sector importante de ciudadanos manifiesta ante la red. Por ejemplo, de acuerdo al estudio Avast 2021 Digital Citizenship Report (2021), en México el 88 por ciento de las personas encuestadas señaló que la protección de sus datos es muy importante; sin embargo, solo 51 por ciento afirmó tener una gran confianza en las leyes de protección de datos; aunque 41 por ciento admite no leer las políticas de privacidad antes de compartir sus datos y sólo 59 por ciento está seguro que conoce sus derechos de privacidad.


Esto es, de entrada, existe un alto porcentaje de desconfianza y preocupación respecto a la manera en la que las personas entienden que son utilizados sus datos. Y a esto habría que agregar que existe la creencia (para nada errónea) de que, esta forma de espionaje, tecnológicamente es viable de poder realizar por los grandes corporativos de Internet. Basta recordar el caso de Pegasus, que es un spywere que vulneró la privacidad de más de 50 mil personas en el mundo, entre los que se encuentran periodistas, políticos y figuras públicas de todo el mundo.


Así, a pesar de que no existen aún evidencias concluyentes que demuestren que los micrófonos o las cámaras de nuestros dispositivos hacen las veces de espías, un grupo numeroso de personas considera que vivimos en una especie de Big Brother postmoderno, que se asoma incluso en la intimidad de nuestras conversaciones. Y es que es muy claro que las personas que creen que los entornos digitales nos espían, consideran que la razón de tal irrupción, más que tratarse de un asunto político o ideológico, se trata de razones meramente publicitarias.


En realidad, el común de los usuarios, se siente por una parte inconforme por la situación y por la otra, piensa que está atada de manos en una lógica en la que sabe que, a pesar de todo, dejar de utilizar la tecnología digital, es muy difícil.


Ante esto, no está por demás seguir algunas reglas básicas de ética y seguridad frente a las tecnologías digitales, como no tener conversaciones importantes cerca del teléfono, actualizar el sistema operativo de nuestros smartphones, tener mucha cautela con las aplicaciones que descargamos y con los permisos que les damos, tener precaución y preguntarnos si es realmente necesario que ese juego de video que tanto nos gusta, tenga acceso a nuestra cámara y micrófono ¿Para qué? Y por último recuerde que conviene tener en cuenta que hay aplicaciones que activan el micrófono de nuestro dispositivo y esto nos consume datos y batería


REFERENCIAS

Macej, G. 2021. Avast 2021 Digital Citizenship Report: Online life has changed forever post pandemic. Consultado el 14/08/22 en el sitio: https://blog.avast.com/report-online-behavior-post-pandemic-avast

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