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EL PERIODISMO EN LA ERA DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.


Por José Luis Flores Torres


Un periodista, señala Eugenia Rico es gente que le dice a la gente, lo que le pasa a la gente. Al respecto el periodista Julio Scherer García, señalaba enfático que el periodista escudriña, busca el diálogo, apela al testimonio. En tal sentido el informador comparte, en términos generales, esta misión con el investigador social, ya que ambos forzosamente tienen como parte de su actividad, aproximarse a la realidad para tomar de ahí datos, historias, testimonios, que después habrán de formar parte de ese gran relato llamado libro, reportaje, tesis, artículo, ensayo o noticia.


Así, aunque el periodismo y la investigación social son campos diferentes, en el fondo comparten diversos haceres como la habilidad para tomar distancia de los acontecimientos, pero aprendiendo a mirar al mundo para analizarlo, reconstruirlo y contarlo. Todo esto a partir del uso de una metodología y una ética formal que le habrá de dotar de rigor a lo publicado.


De esta manera, la responsabilidad del periodista es innegable ya que, como insiste Rico, el periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente. Pero, si narra, la gente lo ha de creer. Si el periodista no es creíble, su medio se desfonda, pero él se desfonda primero.


El periodista, en todo caso, es ante todo un sujeto social, expuesto a diversos factores personales, institucionales, temporales y tecnológicos. Y es precisamente aquí en donde podemos situar el conflicto que representa saber lo que pasa hoy en día con la práctica del periodismo en el contexto de la irrupción de un nuevo paradigma tecnológico informacional surgido a finales del siglo pasado. Dicho de otra manera, para hacer un análisis cabal de las características del periodismo actual, habría que señalar los cambios generados en la creación periodística a partir de la irrupción de Internet y de la cultura digital.


De esta manera, ante tal contexto es claro que el proceso de construcción, distribución y consumo de noticias se ha modificado. Nuevas herramientas, nuevas dinámicas y nuevas plataformas posibilitan en un entorno de convergencia tecnológica, tener al alcance de las manos, una cantidad basta de información.


Al mismo tiempo, las herramientas ofrecidas por las redes sociodigitales, han facilitado el que casi cualquier persona, esté en la posibilidad de generar, distribuir y consumir información de todo tipo, incluso de corte periodística. Tal posibilidad generó la irrupción de diversos espacios en el entorno virtual que, aún trabajando con datos y con información, no necesariamente hacen periodismo.


Es claro que, en el escenario ideal, las herramientas digitales ofrecidas por Internet, tendrían que generar un mejor periodismo, con un mayor acceso a datos, con mayores posibilidades de participación e interacción ciudadana y con la capacidad de utilizar plataformas múltiples para construir y distribuir el material informativo.


No obstante, sucede que llegan a proliferar formatos informativos que lejos de utilizar estas posibilidades para hacer una mejor labor periodística, terminan llevando a cabo algo que podríamos llamar periodismo de sofá, en donde transforman el difícil arte de opinar, en un asunto de slacktivismo (o activismo de sofá), en el que el presunto periodista no solamente no se ensucia las botas en la consecución de información, sino que utiliza su espacio para apoyar las más diversas causas.


Y en el peor de los casos se asume al mismo tiempo no solo como periodista sino además como gestor y hasta activista o slacktivista, apoyando las causas más diversas, de las maneras menos ortodoxas, por lo menos para la práctica periodística.


En tal sentido habría que entender entonces que la labor periodística, por si sola, bien ejercida, con honestidad y compromiso, debería ser considerada lo suficientemente importante como para relacionarla con otras actividades como el activismo social y político, por muy buenas que sean las intenciones y por muy nobles que sean las causas que se persigan.


Así, vale la pena tener claro que, en el ejercicio periodístico ejercido en la era del digitalismo, resultará indispensable no solamente el dominio de los recursos tecnológicos ya que tal potestad, por sí sola no resultará suficiente para una eficaz construcción de la información periodística.


En tal caso el verdadero aporte de la tecnología digital al periodismo tendría que ser la generación de las condiciones para que los comunicadores aprendan a situarse frente a la realidad social con una mirada diferente, plena y así estar en la posibilidad de interpretar tal entorno a partir de una visión global, colaborativa, transdisciplinaria y crítica.


Si más, el compromiso más serio de tales comunicadores, no se establece solo con el desarrollo tecnológico, sino con el hombre mismo y con la verdad.

 

José Luis Flores publica todos los martes en este medio.


Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Doctorante en Investigación de la Comunicación por la Universidad Anáhuac México. Académico en la Facultad de Comunicación en la Universidad Anáhuac México.

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