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EL CLASISMO EN LAS REDES SOCIODIGITALES


Esta semana circularon a través de las redes sociodigitales diversas imágenes de los resultados preliminares de las elecciones 2021 que diferenciaban a las Alcaldías que votaron por el PAN-PRI-PRD y los que lo hicieron por Morena en la capital del país desde una visión clasista.

Las imágenes, memes y videos que se mostraron, son el reflejo de la percepción social que no es exclusiva de la Ciudad de México -una metrópoli llena de contrastes- sino del imaginario colectivo del clasismo que se ha construido en México a través del tiempo. Como ejemplo, Jesús de la Helguera referido por Monsiváis como el pintor del almanaque, retrataba a un México chovinista que distaba del país rural que transitaba hacia lo urbano. Norman Percevel Rockwell, ilustrador, fotógrafo y pintor, hacía lo propio al plasmar las imágenes costumbristas del american way of life desde una crítica social.


Lo coincidente de los artistas es que las representaciones sociales en sus ilustraciones exponían a una sociedad irreal. Jesús de la Helguera plasmaba un idealismo mexicano opuesto a la marginalidad. Por su parte, Norman Percevel Rockwell, enaltecía valores y virtudes del pueblo norteamericano excluyendo de su obra a razas como los afroamericanos.


Replicar estos imaginarios ha sido una práctica que los artistas, los medios y ahora los influencers hacen. Por su parte, las audiencias como prosumidores, ya sea de manera crítica, divertida o hasta por ocio reproducen estas ideologías que en ocasiones se sustentan en el principio de la libertad de expresión, sin embargo, estas manifestaciones de lo social invitan al debate sobre el impacto que las mediaciones tienen en la construcción de una sociedad más justa, equitativa e igualitaria tomando en consideración que México es un país violento y estas expresiones acentúan la desigualdad.


En ese contexto, separar a la sociedad entre ricos y pobres, chairos y fifís, pirrurris y nacos, o entre quienes tienen más oportunidades y los rezagados, es una percepción errónea, es una representación reduccionista y miope ante la compleja y heterogénea realidad online y offline de México. Desde esta hibridación, John B. Thompson (1998) se anticipa a estos escenarios al señalar que “los productos mediáticos por sí mismos -o los argumentos que derivan- fueron progresivamente estandarizados y estereotipados; se trivializaron, se entretuvieron con acontecimientos fugaces y dejaron de lado toda aspiración que alguna vez hubieran tenido de trascender las banalidades de la vida cotidiana” (p. 332)


Al respecto, no se trata de evocar nostalgia por algo que no sucedió en los medios tradicionales o de anhelar que lo contrario suceda en las redes sociodigitales sino de reflexionar sobre la responsabilidad de difundir información que divide a una sociedad por demás polarizada y violenta, pero también crítica ante lo que acontece. Con la expansión de las plataformas digitales cualquier persona puede emitir una opinión sobre algún tema en determinado tiempo y espacio, pero esas opiniones no necesariamente son acertadas porque no solo es lo que se dice o cómo se dice, sino lo que se interpreta y permea en la esfera pública.


En ese sentido, la pregunta es cómo practicar una ética de la responsabilidad global cuando en algunos medios no se cuenta con un código de ética, cuando los medios de comunicación ya no son solo las grandes organizaciones, el periodismo independiente se expande y cuando los influencers están más atentos en la forma que en fondo. Este, es uno de los retos globales que van más allá de la regulación de la internet porque trasciende a lo personal y social, apostar por un discernimiento antes de publicar algún contenido clasista en las redes sociodigitales es un camino que vale la pena anticipar, no hacerlo, sería condenarnos a la involución y caer en clasismos que dividen.


Finalmente, entre las imágenes que se propagaron en las redes sociodigitales, me quedo con la de las manos que se abrazan entre Alcaldías, apostando por la unidad que no distingue colores, partidos o clases sociales, sino que apuesta por el bien común.


Referencias


Historia-Arte. (12 de junio de 2021). Historia-Arte. Obtenido de Historia-Arte: https://historia-arte.com/artistas/norman-rockwell

Monsiváis, C. (2012). Los rituales del caos. México: Bolsillo era.

Thompson, J. (1998). Los media y la modernidad. Barcelona: Paidós.


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