top of page

CENSURA Y FUNDAMENTALISMO EN INTERNET: USOS Y GRATIFICACIONES

Actualizado: 15 ene 2021

Somos un centro de investigación y análisis de comunicación para la reflexión, discusión y generación de propuestas para el bienestar mediante la creación de conocimiento práctico que abone al diseño de mejores políticas públicas.


El problema no está en la energía nuclear, sino en el corazón del hombre

Albert Einstein


Por Eduardo A. Carrasco


Recientemente algunos actores de la vida pública mexicana, tales como Paty Navidad, quien es personaje de la farándula, y Juan Sandoval Íñiguez, prelado jubilado que es muy activo en estos canales, lo mismo que Donald Trump, han merecido la censura en algunas de estas redes sociodigitales como Twiter, Facebbok y Youtube.


El argumento ha sido básicamente el mismo: que ponen en riesgo a la colectividad a partir de la falsedad de la información que publican, o en términos coloquiales, lo que postean.


A Navidad y a Trump les mereció la cancelación del servicio, mientras que a Sandoval Íñiguez, a penas una advertencia para quien consulte un video en específico donde identifica la pandemia como un recurso del siniestro nuevo orden mundial, con la descalificación de las vacunas, palabras más o menos que también fueron expuestas por la misma Navidad.


La explicación para la censura resultaría más o menos confiable, toda vez que para hacer uso de ellas hay que aceptar las normas propias de cada plataforma; sin embargo, nos resulta más complejo de lo que parece.


Todo parece indicar que Trump significa un riesgo bastante real para el sistema político y económico de los Estados Unidos, donde no está demás recordar que es mucho más fácil comprar un arma que un medicamento; no es gratuito que tenga en puerta procesos legales que podrían llevarlo a prisión, si es que no comete otro desacato antes del 20 de enero de 2021, aprovechando las facultades que ejercerá hasta el relevo presidencial.


Si bien hay un riesgo real que atenta contra la salud y la integridad física de amplios sectores de la población, tanto en México como en Estados Unidos; acaso el metapoder de la iniciativa privada prestadora de estos servicios digitales podría haber colocado la misma advertencia que utilizó en el caso del prelado, dejando la información disponible y a estos personajes ante el escrutinio público y de ser necesario ante un proceso legal atendido por las autoridades competentes.


Todavía más excesiva resulta la censura a la cuenta en Twitter de Paty Navidad; si bien gracias a las siliconas y sus prendas diminutas exalta su voluptuosidad corporal, habiendo logrando un número importante de seguidores, no parece que fuera una influyente lideresa de opinión.


Con gruesos matices distintivos, además de muy diferentes ámbitos de desenvolvimiento público que van de la farándula a lo religioso, pasando por la política partidaria; acaso el eje común de la censura para estos tres personajes, haya sido poner en riesgo la integridad de la población.


Aquí cabe recordar la teoría de usos y gratificaciones de los medios de comunicación, especialmente a Eliuh Katz donde señala que el auditorio selecciona los contenidos de los medios esperando algún beneficio, alguna gratificación; o más llanamente los contenidos con los que tiene más identificación, ignorando la información con la que discrepa; básicamente esto se reduciría a que vemos lo que queremos ver y escuchamos lo que queremos escuchar.


Si esto es cierto, el sector detractor del equipo médico sólo atenderá contenidos informativos que consoliden su pre-juicio, pero lo mismo sucederá con quienes confían en la información médica, es decir que se acercarán contenidos que ratifiquen sus posturas.


Por otro lado, el afamado algoritmo que recoge los likes, las páginas de consulta y cada uno de los links visitados, nos van adentrando en un mundo sociodigital que nos provee contenidos e información identificada también con nuestro perfil sociodemográfico, el que entregamos al registrarnos en los diferentes servicios digitales.


En este contexto, y recordando que los fundamentalismos son entendidos como radicalismos literalistas de la información, notamos que se refuerzan con los contenidos que el algoritmo nos provee, gracias a la información con la que cada usuario lo alimenta; es decir que gracias a nuestra manera de navegar nos adentramos más en nuestras propias convicciones y pre-juicios.


Acaso podamos acercarnos a información y contenidos disruptivos de nuestras propios hábitos y costumbres, de nuestros propios usos y gratificaciones, para ampliar nuestros horizontes y quizás así superar el riesgo de caer en el fundamentalismo, parafraseando el epígrafe: el problema no está en las redes sociodigitales, sino en el espejismo de nuestro algoritmo.

 

Eduardo Carrasco Gómez publica todos los jueves en este medio.


Eduardo A. Carrasco Gómez, teólogo y comunicólogo, profesor invitado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH)


233 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page