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BIENESTAR DIGITAL: EL FUTURO DE LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS

El internet no ha logrado acabar con el libro, pero ha dejado agonizante a la biblioteca pública. Estos espacios nacieron como centros comunitarios de cultura y progreso, pero, sobre todo, de comunidad. Quien acudía a ellas a buscar información podía encontrarse con un mundo cultural al alcance de todos; teatro, música, cine, amigos, convergían en esos lugares de místico silencio dónde más de uno descubrió mundos que le cambiaron la vida.


A medida que la vida cotidiana se digitalizaba y los aparatos llamados “inteligentes” se convirtieron en la fuente principal de búsqueda de información, la mayoría de las bibliotecas públicas comenzaron a quedarse sin visitantes y con el vacío llegó también el abandono de los organismos gubernamentales que no han sabido, o no han podido, ser lo suficientemente creativos para adaptarlas a los retos de la era digital.


De acuerdo con la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, en nuestro país existen alrededor de 7 mil 413 bibliotecas instaladas en 2 mil 282 municipios, es decir, casi una por cada municipio de México, con el tamaño de esta red y los recursos que se destinan a mantenerlas abiertas, bien vale la pena reflexionar sobre la urgencia de encontrar modelos de operación que les permitan recuperar su papel central en la generación de conocimiento y de comunidad adaptándose a las dinámicas actuales y, al mismo tiempo, hacer eficiente el dinero que se destina a ellas.


¿Cuál sería uno de estos caminos? La evolución de la biblioteca pública a espacios de ciudadanía digital, en donde, además de ofrecer acervo físico y virtual, se fomenten las competencias digitales de las personas, vinculándolas a la estrategia digital nacional para que puedan contribuir a la inclusión y cierre de la brecha digital.


Hasta ahora los esfuerzos gubernamentales se han enfocado a lograr la cobertura universal del internet mediante la construcción de infraestructura, así como a fomentar el uso de las tecnologías de la información y la inclusión ciudadano a través de lo que ellos entienden como “gobierno digital”, sin embargo, la estrategia está incompleta y el faltante es lo más importante; el bienestar digital.


¿A qué nos referimos con esto? Bueno, a las acciones encaminadas a que la digitalización de cotidianidad aumente el nivel de satisfacción de vida de los ciudadanos mediante el desarrollo de competencias para las necesidades de la vida diaria y la participación ciudadana. ¿Cómo se logra? Entre muchas otras acciones, principalmente a través de cinco ejes principales:


a) Alfabetización informacional, es decir, no basta con que todos tengamos acceso a un dispositivo, a internet, o a la toda la información contenida en la web, sino que es necesario desarrollar habilidades básicas que nos capaciten para la búsqueda, manejo, uso y difusión de la información digital ¿cómo se navega? ¿qué estoy buscando? ¿para qué lo estoy haciendo? ¿dónde puedo hacerlo? ¿en qué información puedo confiar? ¿qué uso voy a hacer de esto? ¿cómo genero un contenido?, etc., son cuestiones básicas que nos ayudarían a evitar problemas como la desinformación, la infodemia o la saturación de información


b) Disminución de la brecha social. Con esto nos referimos a que la digitalización debe servir para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y no, como parece estarlo haciendo, para aumentar la brecha social. Se sabe que hay una relación directa entre la brecha digital y la exclusión social, en este sentido, las bibliotecas públicas pueden ser un punto de acceso público a las herramientas digitales para fines educativos, laborales o acceso a la cultura y las artes, fomentando con ello la inclusión digital.


c) Riesgos digitales y protección de la vida personal. Saber gestionar la identidad digital es uno de los mayores retos que enfrentamos en la actualidad, el grado de vulnerabilidad al que estamos expuestos cuando no sabemos proteger la información personal que enviamos a la web es altamente preocupante, ya que pone en riesgo real la seguridad física, emocional, social y financiera de los ciudadanos.


d) Ejercicio de la ciudadanía. Tiene que ver con las posibilidades de participación ciudadana en los asuntos de gobierno a través de plataformas digitales como portales de transparencia, solicitud y acceso a la información, gestión de programas gubernamentales, avaluación de la gestión de gobierno, voto digital, etc.


e) Gestión de la comunidad digital. Se refiere a la capacitación en habilidades para involucrarse y desarrollar actividades de creación y colaboración participativa en grupos de intereses compartidos, tales como ética, mediación, relación, discursos, violencia y discriminación digital, inclusión, etc.


Esto es una verdadera oportunidad de gestión gubernamental que debemos estar aprovechando, pero es necesario sensibilizar a los tomadores de decisiones sobre su importancia y replantear el papel que deben estar jugando las bibliotecas públicas en el contexto actual. Es verdad que comunicar a todo el país con Internet será toda una revolución, pero sólo con una ciudadanía digitalmente competente se puede lograr una verdadera transformación.


REFERENCIAS


Gobierno de México. (2019a). Estrategia Digital Nacional. Recuperado 22–01-12, de https://www.gob.mx/cedn


Gobierno de México. (2019). Red nacional de bibliotecas públicas. Recuperado 12 de enero de 2022, de https://www.gob.mx/cultura/acciones-y-programas/red-nacional-de-bibliotecas-publicas


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