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ACTUALIZAR EL CONCEPTO EDUENTRETENIMIENTO

El concepto eduentretenimeinto data del siglo pasado y una de las definiciones se la debemos a Martine Bouman en su obra Collaboration for Pro-social Change: The Turtle and the Peacock. The Entertainment-Education Strategy on Television, para quien es “el proceso de diseñar e implementar una forma mediada de comunicación con el potencial de entretener y educar a las personas, con el objetivo de mejorar y facilitar las diferentes etapas del cambio pro-social (de comportamiento)” (1999).


Este concepto vino tomando forma para explicar la dinámica de productos de entretenimiento con fines educativos, sobre todo y por el contexto, en medios como lo son la radio y la televisión, quizá el ejemplo más acabado y conocido sea el de Plaza Sésamo.


Retomando otra definición de Sari Wallden y Anne Soronen (citados en Convergencia libro compilado por Sebastián Novomisky y Marcos Américo) “Son programas que utilizan diversos medios para incorporar mensajes educativos de forma entretenida, o sea, educan entreteniendo” (2016).


El tema ha venido creciendo y formando cada vez más parte de nuestra cotidianidad: Y en el contexto de la pandemia provocada por el Covid-19 y la necesidad de utilizar la dinámica en línea para las clases, resulta necesario plantearse una actualización del concepto.


Ello porque los maestros además de la preparación y conocimientos que tienen de la materia, deben “producir” como si fuera un programa de radio o televisión (o ahora una pieza de internet) sus clases para hacerlas más entretenidas porque en esa dinámica interactiva están los niños y jóvenes estudiantes.


Preparar la sesión de trabajo conlleva ahora poder utilizar, en el ambiente digital claro está, algunos productos que se encuentran en la misma red, por ejemplo videos, imágenes, audios, lecturas, contenidos, que previamente el maestro o maestra seleccionó para su uso.


La puesta en marcha o clase bien puede simular un guion de programa de radio, televisión o medio digital, con el tiempo medido para cada actividad y así mantener el interés de la audiencia entendida como los alumnos y alumnas que conforman el grupo, con anuncios incluidos, los momentos de pausa, reposo o reflexión, las secciones bien establecidas y por supuesto la trama que conlleva el programa-clase y su secuencia.


Incluso se han recurrido a últimas fechas a cursos que tienen que ver con mejorar la narrativa de las clases, el conocido storytelling para los docentes y en esa medida hacer más atractivas (entretenidas) sus sesiones.


La diferencia pues entre el concepto eduentretenimiento de antes de la pandemia, al de ahora, donde las clases en línea eran la única opción que se tenía a la mano (los que contaban con esa posibilidad) dista del objetivo así como de las características, pues el actual requiere de una dinámica de interacción, habilidades diferentes, y métodos de evaluación acordes al mismo medio.


Porque eso último no es menos importante pero no es motivo de este comentario: pese a contar con clases o sesiones muy entretenidas y con contenidos de calidad, nada asegura que en el otro lado de la pantalla el aprovechamiento sea el máximo o al menos el óptimo.


Por lo pronto hay que debatir sobre la actualización del término pues es algo que está en el día a día y resulta clave para el momento que están viviendo profesores y alumnos, así como padres de familia y que por supuesto nos impacta como sociedad.


@rvargaspasaye

www.consentidocomun.mx



REFERENCIAS


Bouman, M. (1999). Collaboration for Pro-social Change: The Turtle and the Peacock. The Entertainment-Education Strategy on Television. EEUU: Agricultural University.

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